Capítulo 1 de 7
Un hombre que miró de frente
Van Gogh pintó este autorretrato en 1889 en el asilo de Saint-Paul-de-Mausole, meses después de cortarse parte de la oreja. Pidió un espejo — no para esconderse, sino para mirarse fijamente y pintar lo que encontró. El resultado no es un documento de enfermedad.
Es una declaración de voluntad.