Capítulo 1 de 7
Un banquete más allá del tiempo
Retroceda y deje respirar este lienzo. En 1563, Veronese no pintó una escena del Evangelio sino un mundo: ciento treinta figuras apiñadas en una logia iluminada, festejando, charlando, tocando música. Las sedas relucen; los perros rondan.
Cristo preside el centro, quieto como el agua. Con casi diez metros de ancho, es el cuadro más grande del Louvre.