Capítulo 1 de 6
La última orden del rey
Contemplad el caos que se desborda por este enorme lienzo de casi cuatro metros de ancho. Eugène Delacroix lo pintó en 1827, inspirándose libremente en la tragedia de Byron sobre un rey asirio que, ante la derrota, ordenó destruir todo lo que amaba antes de morir. El rey reposa en lo alto, sereno como un dios, mientras un torrente de cuerpos, caballos y oro se precipita hacia el espectador.
Los críticos del Salón quedaron escandalizados por su violencia y por su composición desequilibrada, sin un eje firme. No existe un centro estable: solo una gran diagonal roja que arrastra todo hacia la ruina.