Capítulo 1 de 7
Una presencia revolucionaria
Francisco Goya terminó la Maja desnuda hacia 1797 — no una diosa, no una alegoría, sino una mujer real, cálida y sin pudor, mirándote directamente a los ojos. En una época en que la desnudez femenina exigía la coartada del mito, Goya arrancó esa coartada de raíz. Sin diosa.
Sin excusa.