Capítulo 1 de 7
La noche del ajuste de cuentas
Usted está contemplando uno de los actos de testimonio más radicales de la historia. En 1814, seis años después de los sucesos que retrata, Francisco Goya solicitó al gobierno español permiso para pintar las ejecuciones napoleónicas en esta misma ladera a las afueras de Madrid. No hay glorias bélicas ni banderas en marcha — solo una oscura pendiente, un farol y la muerte a quemarropa.